Muchas mujeres probablemente han soñado con la maravillosa idea de ser sus propias jefas y salir de su zona de confort, pero es normal que esa palabra ‘emprender’ cause un poco de miedo.   

Sin embargo me atrevo a decir que todas tenemos algún talento o experiencia que nos hace especialistas en algo que con mucha creatividad, planificación y organización, perfectamente podemos convertir en negocio.

Para algunas, permanecer cómodas y seguras en un ambiente controlado como el que nos brinda un trabajo en una empresa no está nada mal, pero la verdad es que lanzarse en una aventura de emprendimiento sin duda lleva a otro nivel si se hace de manera adecuada, por supuesto.

¿POR QUÉ SALIR DE LA ZONA DE CONFORT?


Emprender es sinónimo de innovación, de tomar riesgos y de entrar en un terreno donde otras no se han atrevido a hacerlo. Por otro lado, el confort está íntimamente relacionado con lo rutinario y con la costumbre de hacer las cosas siempre de la misma manera, lo que claramente no va de la mano con todo aquello que implica iniciar un nuevo proyecto, ¿no te parece?

Si te sientes identificada con esto del emprendimiento, ya te debes haber visualizado convirtiéndote en una líder inspiradora que transforma ideas en realidades, y eso sería realmente grandioso.

Déjame decirte que para lograrlo lo primero que tienes que hacer es armarte de valor y dejar atrás esa tranquilidad que te brinda la a veces peligrosa zona de confort. En este punto es apropiado hacer uso de esa frase que tal vez has escuchado o leído varias veces por ahí: para obtener resultados diferentes, debes hacer cosas diferentes.

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ALGUNAS RECOMENDACIONES


Haz cosas nuevas, cosas que nunca has hecho y no necesariamente relacionadas con trabajo. Un ejemplo muy común y al que muchas mujeres le tienen miedo es a viajar solas.

Yo también le tuve miedo, pánico!. Pero después de eso, siento que puedo hacer cualquier cosa que me proponga. Y de eso se trata, sacarnos a nosotras mismas de nuestra zona de confort y saber de qué estamos hechas.

[Tweet "Puedo hacer cualquier cosa que me proponga."]

Crear un nuevo proyecto o arrancar un negocio trae implícito empezar desde cero, arriesgarse y en muchos caso soltar lo que se tiene seguro y estamos acostumbrados a hacer, para adentrarnos en lo desconocido e incierto. es como viajar solas!

¡Ojo! no se trata de echar por la borda lo que probablemente ha sido la forma de ganarse la vida por un buen tiempo, para saltar al vacío sin paracaídas. Incluso se puede emprender mientras tenemos nuestro empleo. Se trata de tomar en serio eso que te apasiona y dominas para darle tal forma que puedas ofrecerlo a los demás como un bien o servicio y que eso sea rentable.

Te invito a que te enfoques en esa idea que sé que ya ha dado vueltas en tu cabeza (por algo estás leyendo este post) y estudies seriamente su factibilidad.  Date la oportunidad de pensar que es posible ir un poco más allá de lo que has logrado hasta ahora y de que puedes aportar algo especial y diferente a este mundo.

A manera de reflexión

Realizar otras actividades distintas a las que estás acostumbrada a hacer, crear nuevos círculos sociales, incrementar tus ingresos y ser dueña de tu tiempo pueden ser algunas consecuencias de haberte atrevido a dar ese paso de salir de tu zona de confort responsablemente, y fíjate que todas ellas llevan a tu crecimiento y desarrollo personal y profesional. Genial, ¿cierto?

No me queda más que decirte: ¡Salta! No te olvides del paracaídas y de saber hacia dónde vas. El éxito te espera.